Tomas Brolin. El niño que no terminó de dar el estirón

Cara angelical y calidad a raudales son las señas de identidad del jugador sueco más talentoso de la década de los noventa.
Los tifosi del Parma disfrutaron de sus celebraciones dando una vuelta en el aire sobre sí mismo durante cinco años. Un lustro en el que formó una pareja letal con el colombiano Faustino Asprilla. En aquellos días de vino y rosas para la entidad italiana, el 'Leonardo Di Caprio nórdico' colaboró en la consecución de una Recopa de Europa y una UEFA.
Brolin llegó al cenit de su carrera en el mundial de Estados Unidos. Este 'ratonero del área' lideró a la mejor hornada de jugadores suecos de la historia, de la que formaban parte hombres como Thomas Ravelli, Patrik Andersson, Joachim Björklund, Stephan Schwarz, Klas Ingesson, Martin Dahlin y Frederik Larsson. Acabó tercera, la mejor clasificación de entre todas sus participaciones.
¿Qué hubiera sido de él si no hubiera sufrido aquella lesión que mantuvo un año apartado de los terrenos de juego?
Eso nunca lo podremos saber con seguridad, pero lo cierto es que después de aquello no volvió ser el mismo. El Leeds United confió en el y pagó cerca de 4´5 millones de libras por su traspaso. Tras ser cedido al Zurich y el propio Parma, puso fin a su carrera en el Cristal Palace.
Velocidad, habilidad y capacidad de desborde, hicieron que durante mis años de alevín celebrara los tantos como él. Goles como el que marcó a Rumanía en el mundial de 1994 dan buena cuenta de la picardía de este jugador inolvidable.
Recuerden y disfruten.

Cani, ¿pero que mazada? dijo
hombre bien pero no me gustan mucho esos goles bueno me voy adios...
7 Agosto 2007 | 10:31 PM